Las hemorroides son estructuras vasculares normales que todas las personas tenemos en la zona del ano y del recto.
Su función es ayudar a modular la salida de las heces y mantener la continencia.
El problema aparece cuando estas venas se dilatan o inflaman, dando lugar a lo que conocemos como hemorroides patológicas.
Existen varios factores que favorecen su aparición o empeoramiento, entre los más frecuentes:
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Estreñimiento crónico o esfuerzo al defecar
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Permanecer muchas horas sentado
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Levantar peso de forma repetida
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Embarazo y parto
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Antecedentes familiares
Estas situaciones pueden provocar aumento de presión en la zona anal, favoreciendo que las hemorroides se hinchen y se vuelvan sintomáticas.
Las hemorroides pueden causar diferentes síntomas, que varían según el tipo y el grado:
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Sangrado rojo brillante al ir al baño
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Molestias o dolor anal
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Picor o escozor
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Sensación de bulto o salida hacia el exterior del ano
Muchas personas normalizan estos síntomas durante años, retrasando la consulta por miedo a la cirugía o al dolor.
Hay muchas personas con hemorroides patológicas que necesitan una solución.
Se estima que alrededor del 30 % de la población presenta hemorroides patológicas en algún momento de su vida.
Es uno de los motivos de consulta más habituales en la práctica médica.
Las hemorroides no son todas iguales. Según su localización y grado de afectación, se pueden clasificar de forma sencilla, lo que ayuda a orientar el tratamiento más adecuado.
Hemorroides internas
Se localizan dentro del canal anal y no suelen ser visibles.
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Grado I:
No protruyen al exterior. Suelen provocar sangrado sin dolor. -
Grado II:
Pueden salir al defecar, pero se reducen de forma espontánea.
Son una de las causas más frecuentes de sangrado y molestias. -
Grado III:
Protruyen al exterior y necesitan reducción manual. -
Grado IV:
Permanecen siempre en el exterior. No se pueden reducir.
Hemorroides externas
Se localizan alrededor del ano y pueden producir:
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Dolor
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Inflamación
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Picor
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Sensación de bulto
No siempre es posible saber el grado solo por los síntomas.
Por eso, una valoración por un cirujano especialista en hemorroides es fundamental para:
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Confirmar el diagnóstico
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Determinar el grado real
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Elegir el tratamiento más adecuado
Hoy en día, muchas hemorroides pueden tratarse con procedimientos eficaces, ambulatorios y sin cirugía, evitando quirófano, anestesia general y largas recuperaciones.
Con una valoración adecuada, es posible realizar diagnóstico y tratamiento en la misma consulta, de forma rápida y segura
Si presentas síntomas o dudas, una valoración especializada es el primer paso para encontrar la mejor solución.





